ERES MÁS CABRÓN QUE UN CIERVO

atreviose a decirle el anciano-ballena al mozo del lugar

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Lugar: Avril Lavigne, Catalunya, Antigua and Barbuda

estudio una media de 17 horas diarias

jueves, julio 15, 2010

¡QUÉ ARTE NIÑO!

Hace un par de trienios, estaba yo rompiéndome el cerebelo en mi biblioteca preferida ,tratando sin éxito de percibir las esencias del teorema de schwartz. Ese día se sucedieron una serie de historias acojonantes demostrativas de mi teoría de que los octogenarios son entes mortíferos, peligrosos, y consentidos por la sociedad en sus mañas y argucias hasta cotas que ni dios se atrevería a sospechar. Ni satanás tampoco.

Bueno, pues me pongo un poquito de rock and roll americano para amenizar la tarde, y os muestro las notas gilipollezcas que me apresuré a tomar en vivo y en directo.

Se respira un ambiente calmado y armonioso en la silenciosa sala de lectura. Las bibliotecarias se manejaban allí diligentemente con sus verrugas y las gilipolleces propias de quien lleva una bata blanca sin motivo. Los niños, en sus labores, extasiados con sus deberes de historia de España, pero a la par deseosos de degustar el rico bocata de pralín, de estos que confeccionan las abuelas para la hora de la merendola.

No, es que a mí me dicen el nervios me dijo mi colega de estudio (un famoso cantante indie cordobés). Y yo le comenté que era impensable que yo pudiera desempolvar mi vieja pluma de las gilipolleces en época de exámenes. A lo que me respondió: “Amigo mío, los únicos exámenes importantes son los que te pone la vida”.

Me disponía a hincarle el diente a una integral fatal, con 30 cosenos más enrevesados que un coño en Chernobyl. Y repentinamente comienza a resonar un escandalismo de mucho cuidao en la planta baja. ¿Qué cojoño es eso? Exclamó mi colega de estudio por un día, el nervios. El colosal estruendo resultó proceder de las cuerdas vocales de un veterano de unos 700 años aprox, que había sacado allí un puto instalache telemóvil de colosales dimensiones, que llevaba un megáfono incorporado. El bellaco viejo estuvo manteniendo una conversación telefónica por tiempo indefinido, ante los abucheos, gritos, silbidos, y demás reprobaciones de la muchedumbre.

Ante tal escandalera, toda la pandilla de gilipuertas que allí nos encontrábamos, nos asomamos desde la planta de arriba, con mi colega el nervios a la cabeza, que como loco gritaga OIGA!! OIGA!!

Ante la hecatombe, el nervios, que estaba más atacao que un kilogramo de pirulage, se rompió las meninges de tanto crugirse las falanges; 3 abuelas que no podían soportarlo más, se lanzaron al vacío desde la segunda planta; un azafranao se comió tres cajas de pastillas juanoplas con plástico para calmar el ataque de ansiedad; el octogenario seguía a lo suyo con el megáfono telemóvil a tope con la maquinaria, y los cristales estallando; 3 bibliotecarias echando carreras en tetas; un hombre obeso comiéndose un estuche de estos de las tías que tienen más de 100 bolígragos…y mi colega el nervios seguía gritando ¡OIGA! ¡OIGA!...hasta que repentinamente comenzó a sonar por el altavoz de la biblioteca la maravillosa pieza musical de las Bodas de Fígaro (como en Cadena Perpetua), se hizo el silencio, y volvió la paz al lugar.

Mi colega el nervios le regaló un móvil más pequeño al anciano, se rodeó sonriendo y me dijo: “¡Qué arte niño!”

3 Comments:

Anonymous MAS LOCO Y NO said...

Cachondo era yo quien conversaba con el vetusto para echar un rico desayuno en el café bar Sonia

8:00 PM  
Blogger EL CONCERTINO said...

Io, q cabronías ere tonse no?..pero me mola pk é un bareto con saborete compae, de los de toa la vía; con su solera y su historia...tú me entiende io.

8:12 PM  
Anonymous dark said...

Seguro que sería un móvil primoroso.

11:26 AM  

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