ERES MÁS CABRÓN QUE UN CIERVO

atreviose a decirle el anciano-ballena al mozo del lugar

Nombre: EL CONCERTINO
Lugar: Avril Lavigne, Catalunya, Antigua and Barbuda

estudio una media de 17 horas diarias

martes, febrero 09, 2010

HAVE I TOLD YOU LATELY?

Por H o por B, no tengo gilipolleces que exponer al respetable esta noche. Pero hay veladas que transcurren como dios manda, y esta es una de ellas amigos mios. Uno se pincha unos temitas de esos que traspasan el armazón espiritual, hace un paréntesis en su ajetreada vida, se deja balancear por la melodía de “Have I told You Lately?”, aspira tranquilidad, inspira maravilla, reflexiona sobre si ponerse un copete…y claro que se lo pone, se flipa, se mira, se gusta, y llega a la conclusión de que si bien las pelirrojas son peligrosas, las castañas no lo son menos. ¿Y qué decir de las rubias? Madre mía, las rubias son el mal. Pero que las morenas también. Yo las amo a todas por igual.



¿Cuál es la diferencia entre un tipo que mola y un mandarino en vida? Pues mira, ahora estoy escuchando “brown eyed girl”, y llego a la conclusión de que un tipo que mola tiene la completa certeza de que si hay chicas bellas que recogen los excrementos de sus mascotas, eso es porque hay un margen de maniobra desorbitado en lo que a las relaciones de persuasión con la galería femenina respecta. Un mandarino en vida jamás obtendrá conclusiones satisfactorias acerca de la famosas preguntas de ¿Quién es más tonta la perra o la ama?, o ¿Cuál de las dos es más perra?.

Y sigue sonando Van Morrison amiguetes…

…So hard to find my way
Now that I'm all on my own.
I saw you just the other day,
My, how you have grown!
Cast my memory back there, Lord,
Sometime I'm overcome thinking about
Making love in the green grass
Behind the stadium
With you, my brown-eyed girl,
You, my brown-eyed girl.
Do you remember when we used to sing
Sha la la la la la la la la la la dee dah…

Me ha abducido de tal modo esta maravillosa composición musical del bueno de Van queridos amigos mios, que me he mosqueado un poco y todo. Viene a decir que se encontró con una vieja novia suya que era un poco cabrona, y que se dio cuenta de que estaba más buenorra que en tiempos de antaño, que tenía los melones más amplios, y que vaya putada. Dice que se acordaba de cuando hacían cosas malas detrás del estadio y que estaba puteado y tal, que era su chica de ojos marrones, que ahora sale con una ojos verdes, que es un poco más feta, digo fea, y que después de tanto tiempo comprendía que existe un amplio margen de funcionamiento en lo que a la interactuación con las chicas se refiere, puesto que si son capaces de recoger las mierdinas de sus perricos… que eso es que tiene que haber por cojones algún flanco por el que atacarles para conquistar sus corazones de piedra.

En fin, amigos. Después de esta reflexión, (pause), con traducción, me voy pal camastro…y me voy levitando. -Garçon, garçon…-Dime caballeiro…-Ponme “moondance” hombre, tú que eres un tío de puta mare.

Este post se lo dedico a mi novia.

domingo, noviembre 01, 2009

BIENVENIDOS AL CLUB

Son las mil de la madrugada. Es viernes y estoy tranquilamente en casa, tumbado de puta mare sobre el sofá. Estoy escuchando algo de la Rat Pack, comiendo porquerías y tomando una lata de coca-cola que me agite un poco y me mantenga despierto. Me hallo a la espera del comienzo de una nueva velada de basket NBA, pero hoy no percibo la magia…

Esta noche se enfrentan Raptors y Grizzlies, y es bastante factible que no me trague la totalidad del match, porque los tres primeros cuartos serán infumables, y no estará ahí Andrés Montes para apagar el fuegote del aburrimiento. Y es que Andrés Montes y Antoni Daimiel han escrito uno de los capítulos más emocionantes y divertidos de la historia personal de miles de adictos al baloncesto en nuestro país, entre los cuales tengo el honor de encontrarme. Maldita sea…¿Dónde está Andrés Montes? Es un vacío insalvable el que nos dejan los genios, y por eso, en más de una ocasión sí que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Profeta del histrionismo, era un virtuoso del entretenimiento, un as del disparate, y entendía a la perfección el surrealismo vital que nos acecha a todos. Quizás por eso de que tuvo la capacidad de percibir lo efímero y absurdo de lo terrenal, fue un tipo que supo disfrutar de los pequeños placeres que la vida nos brinda de cuando en vez. Y seguramente por tal circunstancia nos hizo a todos partícipes de su universo, en el que campaban a sus anchas las grandes estrellas de la Motown y las leyendas del celuloide de todos los tiempos. Este tipo tenía el don de transformar cada velada de basket en una fiesta, que amenizaba como excelente anfitrión con clásicos musicales exquisitos y con referencias míticas de la historia del cine; sin olvidarse de servirnos las delicatessens culinarias más deliciosas, reservandonos para el postre unas cojonudas chirimoyas granadinas.

Nostálgico de la década de los 60 e hijo de la cultura americana (como él mismo se autodescribía), este genuino personaje de estilo exclusivo e inimitable estaba diseñado a medida para narrar lo que sucedía en las canchas de la NBA al otro lado del atlántico; y ahora que se nos ha ido, se ha roto el molde. Andrés Montes nos enseñó que la vida puede ser maravillosa y que todos los jugones sonríen como él lo hacía cada noche.

Los más grandes también se marchan. Gracias y hasta siempre JUGÓN.

Hoy que no está Andrés, me toca a mí elegir en su honor el clásico que poner para los highlights del partido.

martes, octubre 06, 2009

LA GILIPOLLEZ

Me hallaba al borde del abismo de mi camastro, con menos sueño que un miawelo a las 7 menos cuarto de la mañana. Había dado más vueltas en la cama que un vigoréxico en un gimnasio. Jajajajaja. Vaya puta gilipollez.

En eso que súbitamente se me comenzaron a disparar gilipolleces mentales por doquier, pensamientos encontrados, disparates-meta, historias casi subnormales (con ánimo siempre descriptivo, como rubio o moreno por ejemplo), paranoias demenciales, todas ellas que bordeaban el límite. ¿Qué límite estaréis pensando? Pues el límite de la gilipollez sin retorno.

Ahí seguía yo inmerso en un coloquio sin tregua conmigo mismo, escuchando la canción “Delirios de Grandeza” de Gabinete, acojonado, sin poder parar mis propias gilipolleces. Estaba solo ante mi propia gilipuertez, reflexionando al respecto, planteándome cuestiones dispares, casi todas sin respuesta. Cuestiones gilipollezcas.

¿Quién sería la persona viva capaz de alcanzar la cota de gilipollez más alta en menos tiempo? ¿Seré yo? ¿Será que soy una puta ametralladora de pensar gilipolleces? ¿Dónde habitará el tonto de los cojones habilitado para decir la gilipollez más grande del mundo? ¿Quién será el genio de la gilipollez por antonomasia, el profeta de la gilipollez, el llamado a fundar la secta del gilipollismo? ¿Seré yo? ¿Serás tú padre mío? ¿Será el Dr. Cabrera?.

Está claro que debe de haber un estadio de gilipollez sin marcha atrás, insano por descabellado: la gilipollez máxima.

Rondaban ya las “3.38 Portugal Continental”, iba ya a dormir menos que una puta mierda pinchada en una estaca de pladul, cuando sonó el timbre del porterillo automático; miro por la camarilla, y me encuentro con 700 lenanos con un pantalón de chándal rojo del Moro Davis, que portaban una pancarta que decía así: “Vete a tomar muchísimo por culo”.

La moraleja es que si de algo no me cabe la menor duda es que no soy el ente humano al cual le cabe más gilipollez en menos cuerpo. Algún día os hablaré sobre las diferencias entre ser un tonto de la pollas, un tonto pollas, un tonto la polla, un gilipollas, y un tonto rematao.

domingo, septiembre 13, 2009

Una canción septembrina que os recomiendo.

"Veo que septiembre, el de los rojos helechales...deplora su materia" Gabriel Sopeña

viernes, septiembre 11, 2009

APERTURA DE LA ERA NUMÉRICA

Con carácter previo a la degustación de la exquisita gilipuertez de nivel medio que os he elaborado a modo de apertura de la bautizada como “LA ERA NUMÉRICA”, los interiorizadores habituales de mis historietas verídicas todas, habrán de activar el musicón que os dejo aquí abajo. ¿Y eso para qué? Pues con el firme propósito de obtener una adecuada comprensión del último parágrafo del texto, así como con el objetivo de generar un ambiente cojonudo de lectura, que os permitirá alejaros por unos instantes del desequilibrado entorno socio-gilipollezco que os asedia cotidianamente. Este ritual o parafernalia obligatoria de escucha de esta preciosa canción de Los Enemigos combinada con la lectura de este nuevo post, os dará acceso a la autocomplaciente y conocida como la dimensión imbécil del concertino, que es la repapolla en escabeche, y que a mí particularmente me mola bastante. ¿Por qué me mola? Pues porque es mi gramola.

Bien, ahí estaba yo una tarde cualquiera de regocijo académico, disfrutando de los 190º a la sombra que acontecían aquel día, abrasándome tranquilamente las pelotas contra la silla de estudiaje a las 15.48 de la tarde. De repente me dice la chavala fronteriza a mí, las hijas de la gran puta bibliotecarias de la bata blanca han debido de instalar un fogón en las sillas o lo que sea porque tengo el torrezno incandescente. Yo le respondí que nada más lejos de la realidad; que hacía más calor que echando un casquete dentro de un brasero de picón gigante, que nada de fogones.

A la par que estaba echándole un vistazo al mix de comunicación, simultaneaba auricularmente la canción de los indios de GOD BOSS (Bruce Springsteen). Y sin venir a cuento, y sin conocimiento de a chiste de qué, ni conocimiento de causa, percibí un sonido acojonante por la membrana del tímpano que casi me deja sin conocimiento. Santo Dios, ¿Qué demonios es eso? No lo sé ¿Es una oveja merina inmersa en menesteres de follisque? No lo sé ¿Es el maullido nocturno del felino invasor que te despierta a las 6 de la mañana cuando se pelea con sus colegas gatunos? No lo sé ¿Es el soniquete del mejorado engranaje de la tibia mecánica de Jorge Garbajosa alias el malos pelos? No puede ser.

Nada de eso apreciados coleguitas del humor. Aquello no resultó ser la voz de Silvio Dante. Era Patti Scialfa haciéndole los coros a su chico preferido. ¿Yo he dicho que esté mal? No; de hecho me molan bastante las bermejas últimamente. ¿No te dije que me persigue un azafranao por la biblioteca? ¿Y esto a santo de qué me diría el BOSS? Pues esto a santo de mis pelotas toreras le contestaría yo.

Me salgo a la puerta a jalarme un bollicao falso made in maquina expendedora y repentinamente comienza a caer una puta tromba de agua de padre y muy señor mío. En ese preciso instante, aparece la Micaela nadando, y me llega un longevo muy peligroso (como todos) vestido de Julián Hernández, y me comenta que el tiempo meteorológico se hallaba en crisis o no sé qué pollas enharinadas, y que han despedido a San Pedro, que le han echado del cielo, y que han instalado un portero automático en su lugar; y que debido a tal circunstancia estaba granizando en ese momento cuando 10 segundos antes estábamos disfrutando de 890º a la sombra.

Cuando fui a responderle que Patti Scialfa era la culpable del diluvio universal que se sucedía en ciudad califal, llegó Josele Santiago y me dijo que soñaba que era para mí como un carpintero, y que yo era para él como María. Yo le dije: Josele, aunque no seas Virgen, ni tampoco yo sea San José, nos vamos a acercar ahí al Mesón Mesa con Hernández, a ver si nos jalamos una fritura de pescao en ofertón, y nos echamos unos vinates buenos.

martes, noviembre 18, 2008

LOS PRIMITIVOS SON UNOS CACHONDOS

Una ocurrencia procuró un shock en mi inteligencia. Ante tal situación, quedé más perplejo que el copón. Un anciano muy cabrón sentó los mimbres de mi reflexión.

Inmerso yo en uno de mis tradicionales paseos matinales camino de mi demolición mental, me tropecé con un rocambolesco e hijo de puta octogenario que estaba, con un escobón, atizando hostias como girasoles a las ramas de un naranjo. Estaban allí cayendo más mandarinas que mi puta vida ante el estupor de una barrendera a la cual, el veterano, le había sustraído el aparejo de barrido. El objetivo del primitivo indígena (según él) era obtener unas hojas para darle saborete al potaje. Yo desconcertado, observaba que los viandantes consentían aquella pérfida conducta.

La estupefacción que me provocó aquel pedazo de mamón despertó mi preocupación, y me hizo remover viejos acontecimientos acaecidos en la acera frontera de aquella avenida.

Hará siete u ocho trienios, iba yo caminando hasta las putas pelotas de estudiar, mientras me deleitaba con una pieza musical del grupo “los ministros”, cuando de repente (de golpe y porrazo) un drogainomano con menos dientes que el abuelo-pelícano, cayó fulminado, haciendo gala de convulsiones con calambres de lo más disparatados. Y de pronto, aparece para socorrerle un primitivo de unos 150 años ataviado con un traje de amazona, un arco y un sombrero con una pluma y los urbanitas tan de puta madre.

La liquidación de mi meditación atina a una firme conclusión, y es que los ancianos son la tribu urbana más peligrosa del globo terráqueo porque se gobiernan como les sale de los cojones desplegando una amplia gama de conductas socialmente adecuadas, que en realidad son sombrías y altamente perniciosas para la sociedad. Algún día hablaré sobre las tribus urbanas de los infantes, de los enajenados mentales, y de los enanos.

domingo, julio 13, 2008

UNA NOCHE DE PUTA MARE

AVISO PARA NAVEGANTES: ESTÁ ABSOLUTAMENTE PROHIBIDO LEER ESTE PUTO POST SIN ACCIONAR EL BOTÓN DEL PLAY DE LA CANCIÓN QUE APARECE DEBAJO DEL PRIMER PUTO PÁRRAFO.

Érase una vez una noche veraniega allá por el año 2005, en la cual se montó un pifostio ferial del copón; un combo armonioso de bailes y danzas de lo más intrépidas, junto con las vacas, los pastos del camino, los perros pastores, los grillos, y el ambiente etílico del lugar hicieron que la vuelta de la feria más noriega durara más de una hora, atravesando un puto camino rural; más infernal que rural si ello fuera posible. Aquel acontecimiento dejó una huella imborrable en los cerebros alcoholizados de los individuos que escucharon esta canción repetidamente durante aquel viaje de regreso al poblado a eso de las 7 de la mañana.

“¡Hostias, que se salta la vaca al camino!” Dijo uno de los atrevidos aventureros que temerariamente bailó entre vacas lecheras en mitad de una puta parcela, con unos pastos de una longitud colosal, siendo más de noche que mi puta vida.

“¡Esta es la canción de la pandilla de toda la vida!” comentaba nuestro adalid; y nosotros, los pipiolos, escuchábamos aquel himno que atravesaba nuestros corazones, despertando en nuestras personas humanas una experiencia estética inolvidable por los siglos de los siglos.

“¡Vamos a llegar de día al pueblo; y hemos salido de la Añora siendo de noche!” exclamó uno de los compañeros de farra, y mientras tanto, en mitad de aquel puto camino, aquel hombre hacía gala de un majestuoso baile de salón de los del american western lanzando el pasto del camino por los aires.

Era ya más de día que el copón. En eso que llega el vigilante de la parcela y dice:"Cucha el pavo, la mierda que tiene".

Podréis comprobar como al fondo, en la foto en la cual aparece el vigilante, aparece el pueblo de la Añora.